Año 2019… ya estamos tocando este horizonte 2020 del que tanto hemos hablado esta última década en términos de transición energética. Con ello en el sector de la construcción, llega también la aplicación de la normativa europea 2010/31/UE referente a edificios de consumo de energía casi nulo (ECCN) de obligado cumplimiento en construcción nueva a partir del 1 de Enero 2021 (1 de Enero de 2019 para edificios públicos).

¿Pero realmente estamos preparados para este nuevo escenario y estos nuevos requisitos?

En Ceilhit y en el Grupo Fenix, ya llevamos desde el año 2015 trabajando en ello, y desde el año 2016 disponemos de un edificio piloto, monitorizado permanentemente desde un laboratorio universitario para optimizar los sistemas de calefacción en este nuevo marco.

Tras más de dos años de operación, hemos podido confirmar que los sistemas radiantes eléctricos son los que mejor se adecuan a este nuevo escenario energético y normativo.

Los edificios de consumo energético casi nulo, se caracterizan principalmente por una envolvente constructiva muy efectiva que proporciona un aislamiento térmico global de la vivienda muy elevado. En consecuencia, las perdidas térmicas son muy limitadas y el sistema de calefacción se debe adecuar a esta casuística. Dejando de lado el hecho evidente de que la aportación global de calor necesaria es baja, el sistema de calefacción sobre todo debe ser capaz de reaccionar frente las variaciones puntuales en las condiciones de cada estancia.

En este caso, los sistemas radiantes eléctricos son ideales gracias a su alta reactividad y su máxima flexibilidad. Son capaces de proporcionar una aportación precisa de calor según las necesidades, de manera independiente por estancia, adecuándose tanto a unas pérdidas térmicas puntuales y localizadas (por ejemplo, después de ventilar alguna estancia), como a unas aportaciones de calor que ya no son insignificantes (presencia de personas, períodos de sol, puesta en marcha de aparatos electrónicos, …), para un confort óptimo y un ahorro energético máximo.

Por otro lado, los edificios de consumo energético casi nulo como bien lo indica su nombre, precisan de un consumo energético muy reducido, cambiando así drásticamente los cálculos de rentabilidad de los sistemas de calefacción. En este tipo de construcción, resulta entonces mucho más interesantes sistemas con una inversión inicial reducida, sin costes de mantenimiento y con una larga durabilidad como los sistemas radiantes eléctricos, frente a sistemas de calefacción tradicionales que necesitan una inversión inicial elevada, que difícilmente se llegaran a amortizar, además de unos costes de mantenimiento anuales.

Para acabar, la larga durabilidad de nuestros sistemas de calefacción nos proyecta al horizonte 2050 en el cual se integran perfectamente: Un sistema eléctrico en un marco energético casi totalmente descarbonizado, compatibles con paneles fotovoltaicos y participando a una red eléctrica inteligente.

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